jueves, junio 28, 2007

INTELIGENCIA TONTA

El crítico musical Greg Sandow dejó escrito hace un tiempo en su blog que los músicos sinfónicos estamos convencidos de que nuestro repertorio es mucho más inteligente que el de otras músicas de hoy, de factura mucho más elemental. Pero Sandow, enumerando una serie de aspectos que caracterizan hoy el trabajo de las orquestas, se pregunta qué tiene de inteligente la manera como presentamos la música sinfónica en la actualidad. Con las palabras de Sandow:



-¿Es una prueba de inteligencia tocar disfrazado con un frac -por cierto, la Filarmónica de Berlín ya no lo usa - un uniforme que dice más sobre la clase social que antes apoyaba a la música clásica, que sobre la naturaleza misma de la música?

-¿Es una prueba de inteligencia programar un concierto con obras sin ninguna interconexión, sólo para hacer la velada lo suficientemente larga?

-¿Es una prueba de inteligencia tocar las mismas obras una y otra vez sin explicar al público por qué su audición es importante para sus vidas?

-¿Es una prueba de inteligencia marginar de las programaciones las músicas de hoy, y no sólo la música contemporánea, sino también otras músicas nacidas en el siglo XX?

Las orquestas insistimos en casi todos estos aspectos que, en vez de resaltar la supuesta inteligencia privilegiada de la música clásica, de la que presumimos, lo que consiguen, en cambio, es desproveerla de sus valores al enmarcarla en un contexto que apesta a naftalina. Y es que si sólo se programan las obras más populares, sin nada alrededor que se les dé un significado, las orquestas caemos en un círculo vicioso de rutina que impide nuestro desarrollo. Una inteligencia, en fin, muy tonta.

6 comentarios:

Camille dijo...

Buenos días!
(..me lo he he tenido que leer tres veces..)

Yo también creo, desde mi modesta opinión, que unos nuevos aires beneficiarían notablemente a la música (clásica). Una imagen más moderna y unos aires más desenfadados captarían más adeptos, aficionados o, sencillamente, oyentes. A veces, la imagen tan estirada y tan para eruditos que se da de la orquesta sinfónica evita que se acerque nueva sangre (upsss).

Anónimo dijo...

Absolutamente de acuerdo, hace falta aire nuevo, que parece asomar:
Música religiosa de Cuenca, - su programación - la huella de Bach, en la sala de cámara del Auditorio Nacional...

Anónimo dijo...

camille y anónimo, de acuerdo, sí, es necesario un cambio, pero no sólo en la programación, sino también en los protocolos que rodean el acontecimiento del concierto ( prohibición de aplaudir entre movimientos, entradas y salidas de los músicos en el escenario...)

Saludos

Isa Segura B. dijo...

Ciertamente las orquestas sinfónicas necesitan un cambio de aires, vestimenta más cómoda y natural (quizá ecualisetas), una programación menos 'clásica', y un acercamiento más cálido del público. Que se escuchen obras de de Luigi Nono, o el Nosferatu de Penderecki o el de Berg por ejemplo, que se dirija con un jersey y sin corbata como lo hace Philippe Herreweghe... en pocas palabras, que la música sinfónica sea una sonrisa más en nuestras vidas.
Saludos.

Anónimo dijo...

isa, no descarto las ecualisetas como atuendo para un determinado tipo de concierto. Por otra parte, bien definido: la música como una sonrisa en nuestras vidas.

Saludos

viagra online dijo...

camille y anónimo, de acuerdo, sí, es necesario un cambio, pero no sólo en la programación, sino también en los protocolos que rodean el acontecimiento del concierto ( prohibición de aplaudir entre movimientos, entradas y salidas de los músicos en el escenario...)