Hay violinistas que tocan como robots, pero a Toyota se le ha antojado invertir los términos de la ecuación para obtener robots que tocan como violinistas. En cualquier caso, y a tenor de lo oído, de mucha pompa y poca circunstancia, no hay motivo para alarmarse porque los robots pueden tocar una partitura, sí, pero los humanos la interpretamos. Epílogo: un ser inanimado nunca podrá darle una "ánima" a la música.
viernes, diciembre 07, 2007
miércoles, diciembre 27, 2006
NADA-L
Mi pesimismo está convencido de que esto es lo más cerca que Barcelona llegará a estar de la última ópera de Tan Dun, The first emperor: La solista de percusión de la Orquesta de Barcelona y Nacional de Catalunya (OBC) Roxan Jurkevich comparte hoy escenario con Plácido Domingo en el estreno de la ópera 'The First Emperor', en la Metropolitan Opera de Nueva York. (La Vanguardia, 21/12/2006)

Joshua Kosman, crítico musical del San Francisco Chronicle, dice aquí que el Mesías, de Haendel, ante su uso y abuso en estas fechas, necesita un descanso. Vale, pero siempre que también desmonten la Sagrada Familia en verano y escondan en primavera la ídem de Botticelli. Por si no ha quedado claro: quien necesita un descanso no es Haendel, sino Kosman. Aleluiah!

Greg Sandow publica un nuevo capítulo de su book in progress sobre el futuro de la música clàsica. Eh, un momento: ¡"futuro de la música clásica" es un oxímoron!



