miércoles, junio 20, 2007

LA MEJOR DEFENSA

Si tu cuerpo está bajo de defensas, canta: unos investigadores de la Universidad de Frankfurt llegaron a esta conclusión hace cuatro años una vez analizada la sangre de los miembros de un coro. El caso es que el examen de las muestras, extraídas mientras los cantantes entretenían las cuerdas vocales con el Réquiem de Mozart, reveló un nivel muy elevado de inmunoglobina, y cortisol, dos sustancias responsables del óptimo funcionamiento de nuestro sistema inmunológico.

Una semana después, durante la cual el coro habían permanecido inactivo, repitieron los análisis: los dos elementos químicos mencionados habían recuperado sus niveles cotidianos. Dejo que sea el profesor Hans Gunther Bastian quien ponga el punto final a este texto haciendo un llamamiento a la práctica de la música por prescripción facultativa: "Las actividades musicales pueden influenciar de manera positiva no tan sólo factores fisiológicos, sino también la autonomía del sistema nervioso."

5 comentarios:

Camille dijo...

Siempre, desde pequeña, quise tocar "algo". Dicho así suena un poco frívolo. Pero no es eso, me encantaban los instrumentos, los sonidos que producían. Tenía una amiga que tocaba el piano y le acompañaba a todos sus exámenes al conservatorio, tan sólo por oirla..
Luego, de más mayor tuve un novio que tocaba la flauta travesera y una amiga que tocaba el violín. Yo, feliz. Creo que es por la teoría esa de que la música amansa a las fieras ;)

Hace ya bastantes años que tengo más definido lo que me gustaría tocar o al menos lo que más me emociona cuando lo oigo. Son los instrumentos de viento como el saxo y sobre todo la trompeta..
Tú crees que de adulto (ejem, pasados los 30) y sin nociones de solfeo aún hay remedio para este deseo tan antiguo?

Lo de cantar yo ni en la ducha ja ja ja

Gregorio Luri dijo...

"La música (...) es la cosa que más conforta, alegra y afirma el cerebro, de las que hay fuera del hombre, porque, como es un género de alegría espiritual, que alegra el alma, se le pega casi como afecto de alegría natural, en tanto que con música se sana el daño que hizo el veneno en el cerebro, y se pone por remedio. Teofrasto dice que el que estuviere mordido de víbora que le den suaves músicas, y no morirá (...). Ismenias, médico tebano, curaba muchos dolores y otras enfemerdades con la música. Y Teofrasto y Aulio Gelio dicen que la música mitiga los dolores de la ciática y de la gota" etc, etc.

Oliva Sabuco (filósofa renacentista castellana), "Coloquio del conocimiento de sí mismo"

El espía de Mahler dijo...

Muchas gracias por la cita, maestro Gregorio. Me la copio.

Saludos

El espía de Mahler dijo...

Camille, te respondo en tu blog. Gracias.

Saludos

Isa dijo...

Quizá porque como dijo Platón, la música le da un alma a nuestro corazón y alas al pensamiento.
Saludos y ¡salud!
P.S: de problemas colaterales tipo tendinitis varias mejor no hablemos.