viernes, junio 01, 2007

TRES HURRAS POR ROBESPIERRE

Tras peinar las barbas de Brahms por cuarta sinfónica vez, ayer llegó el momento de iluminar su sombra histórica: Schumann. La correcta visibilidad de su concierto para violonchelo, primo hermano del de Mendelssohn para violín, depende de enfocar el cañón de luz de manera que ensalce sus virtudes, el discurso romántico de la parte solista, -interpretada en este caso por Lluís Claret-, a la vez que ensombrezca sus carencias, una orquestación que parece comprada en una tienda de artículos ortopédicos de segunda mano.

El caso es que mientras Claret desnudaba la partitura para dejar al descubierto sus ensimismadas curvas melódicas, recordé de pronto que Stefan Zweig consideraba el Romanticismo mayúsculo como la huída de Occidente, decepcionado por el fracaso de los ideales inspirados por la Revolución Francesa, a las tierras altas de la imaginación. Schumann, entre otros muchos, es un vivo ejemplo de lo fructífero de ese exilio continental, aunque al compositor le costara la vida, extraviada en el intrincado laberinto que la locura diseñó en su mente.

El romanticismo tan intenso por tan introvertido de este concierto no sólo te desembozará las arterias, sino que tendrá además la delicadeza de plantarte lirios en el jardín de tus sentimientos. Cada vez que su perfume te embriague no te olvides de lanzar al viento tres hurras por Robespierre.

Concierto para violonchelo, de Robert Schumann

Solista: Pierre Fournier

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Claudio.

He de pedirle un favor.
He extraviado el enlace del youtube Rachmaninof "manos grandes". ¿Podría indicármelo?
Muchas gracias.

Isa dijo...

Tres hurras al viento por esa interpretación de Pierre Fournier. Tres hurras al viento por Schumann y sus notas azules de lirios. Tres hurras al viento por tus letras bordadas de emoción.
Y para desembozar arterias un poquito del Arte Romático de Charles Baudelaire:
'Lo propio de las obras verdaderamente artísticas es ser una fuente inagotable de sugerencias'.
Me quedo entonces con las arterias desembozadas y esos lirios tiñendo los sentimientos.
Saludos y tres hurras por Lluis Claret y su interpretación (que casi se podía escuchar a través de tu desboradante partitura).

El espía de Mahler dijo...

Hola Claudio, aquí te dejo el enlace solicitado
Saludos
http://www.youtube.com/watch?v=ifKKlhYF53w

El espía de Mahler dijo...

isa, tu comentario me he recordado como definía Umberto Eco el concepto de obra clásica: "Una obra clásica es aquella que nunca acaba de revelarte todo lo que contiene en su interior."
Saludos

Gregorio Luri dijo...

Tres hurras por el espía y estos post tan redondos que nos regala.
Gracias.

El espía de Mahler dijo...

Gracias a ti Gregorio por tu amable visita en ésta tu casa.

Saludos

Anónimo dijo...

Claudio.

Muchas gracias por la molestia. Procuraré ser más cuidadoso.