domingo, abril 29, 2007

PATUM

En la boca la onomatopeya de un tambor. Pa-tu, Pa-tum,… El público congregado en el Teatro Municipal de Berga celebraba con este grito la Suite Música de la Patum, ideada por el compositor Sergi Cuenca, que hace unos días interpretamos los sinfónicos del Vallés. El programa con música de esta fiesta popular, declarada en 2005 por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad, ha sido el que más kilómetros ha sumado en lo que llevamos de temporada, los "cuarenta principales" valses de Strauss aparte: Sabadell, Barcelona, Girona, Lleida, Berga y Tordera. Estoy satisfecho de que mi sugerencia de trasladar a una sala de conciertos la música enraizada a las tradiciones de los pueblos de Cataluña haya tenido esta acogida, la incorporación de la música popular más telúrica en los atriles de mi orquesta ha resultado un éxito.

Sé que para Berga ha sido un motivo de orgullo que la música de su fiesta retumbara en el Palau de la Música de Barcelona, otro patrimonio de la humanidad, compartiendo espacio con obras de los compositores habituales del repertorio sinfónico. Y a los sinfónicos nos ha permitido seguir cumpliendo nuestro principal objetivo: difundir la buena música por todos los rincones de este país. Son las iniciativas de este tipo las que contribuyen a alcanzar lo que desean todas las orquestas, anudarse a la comunidad a la que pertenecen.


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