domingo, noviembre 12, 2006

RECOMENDACIÓN

Con un paseo por el territorio orquestal de Bela Bartók, uno los compositores imprescindibles que nos legó el siglo XX, abro esta sección donde de manera periódica recomendaré las novedades discográficas que me han conmovido, en el más amplio sentido del término.

Contrariamente a lo sostenido con reiteración por algún crítico de un peródico catalán, no es cierto que las mejores versiones de cualquier compositor surjan de las manos de intérpretes de su misma nacionalidad. Para desmontar esa patraña sólo hace falta recordar que, durante décadas, el mejor intérprete de las Suites para violonchelo solo de Bach no era alemán, sino que llamaba Pau y había nacido a pocos kilómetros de donde escribo estas líneas. Casals, claro. Este disco, sin embargo, es una excepción que confirma la regla de que no hay reglas sobre la denominación de origen en este asunto.

Bartók

Las orquestas y sus directores, también en Hungría, suelen interpretar al Bartok más étnico desde la perspectiva de una familia urbanita de clase media en un día de excursión campestre. Versiones de domingueros, en fin, donde el aroma popular que desprende una gran porción del pastel orquestal de Bartók, queda anulado por un perfume de interiores que huele a cerrado.

Fischer

Fischer y su orquesta, en cambio, nos ofrecen aquí una interpretación de camisa arremangada y sudor en la frente, donde reinan la espontaneidad, el desparpajo y una concepción del ritmo como energía revitalizadora de las raices húngaras de Bartók. No lo duden, alégrense el alma con este disco libre de toda contaminación urbana antes de que algún intérprete académico, acaso también húngaro, nos descomponga de nuevo el compositor con una versión de barbacoa de domingo.

3 comentarios:

Rosenrod dijo...

¡Qué tontería! Desde mi humilde opinión (me confieso muy ignorante en el terreno musical)... ¿cómo puede ser que aún se sigan afirmando cosas tan, en el fondo, etnicistas?

Un saludo!

música dijo...

Pues ya ves, en Cataluña sucede.

Un saludo

Joaquín dijo...

Un verdadero privilegio, poder visitar un blog de "música callada y soledad sonora". Me gusta la música en todas sus variantes (lo mismo disfruto con el oratorio "Israel in Egypt", que con Van Morrison...)... Y gracias por tu gentil visita a mi blog...