Aquí he escuchado el epitafio del compositor Alfred Schnittke (1934-1998); la grafía musical de la muerte: un silencio estridente (fff) prolongado eternamente por un calderón que, como el ojo de un dios mítico, te mira.

Aquí he escuchado el epitafio del compositor Alfred Schnittke (1934-1998); la grafía musical de la muerte: un silencio estridente (fff) prolongado eternamente por un calderón que, como el ojo de un dios mítico, te mira.
Abduraimov, muy Liszto
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